Las 10 grandes alimenticias fallan en Derechos Humanos y Ambiente según Oxfam

Fuente: www.comunicarseweb.com.ar

SupermercadoLa ONG internacional Oxfam afirma que las políticas sociales y medioambientales de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas no están respetando algunos derechos básicos de los millones de personas de los países en desarrollo que les proporcionan tierra, agua, mano de obra y materias primas para sus productos. La campaña “Tras la marca” evalua y clasifica las políticas agrícolas, los compromisos públicos y la supervisión de las cadenas de suministro de Associated British Foods (ABF), Coca Cola, Danone, General Mills, Kellogg’s, Mars, Mondelez,  Nestlé, Pepsico y Unilever. Oxfam inició una campaña para lograr el compromiso de las empresas para terminar con los abusos contra las mujeres en la producción del cacao.

Para ello, Oxfam ha desarrollado un índice para analizar las políticas sociales de estas empresas, según el cual ABF (19%), Kellogg’s (23%) y General Mills (23%) son las que peor puntuación obtienen. Estas tres empresas cuentan con políticas más débiles que, por ejemplo, Coca-Cola (41%), Unilever (49%) o Nestlé (54%).

“Algunas empresas son conscientes de la importancia de la sostenibilidad y han adquirido importantes compromisos que deben ser aplaudidos”, señala Jeremy Hobbs, director ejecutivo de Oxfam Internacional. “Pero ninguna de las 10 mayores empresas de alimentación y bebidas está siendo lo suficientemente rápida a la hora de poner fin a un legado de más de cien años durante los cuales se han beneficiado de una tierra y una mano de obra muy barata que les ha permitido elaborar sus productos a gran escala, obteniendo enormes beneficios pero con un elevado coste social y medioambiental. Ninguna de estas empresas ha obtenido una buena puntuación total. Todas ellas tienen aún mucho por hacer”.

La campaña Tras la marca evidencia que:

- Aunque algunas de las 10 Grandes ha manifestado de forma pública su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres, ninguna se ha comprometido a acabar con la discriminación que éstas sufren en sus cadenas de suministro.

- Ninguna de las empresas cuenta con políticas adecuadas para proteger a las comunidades locales contra el acaparamiento de tierras o de agua a pesar de que todas ellas utilizan materias primas (como el aceite de palma, la soja o el azúcar) para cuya obtención a menudo se violan losderechos sobre la tierra de las personas. Ni una sola de estas empresas ha manifestado una “tolerancia cero” contra el acaparamiento de tierras en sus cadenas de suministro.

- Las 10 empresas no son lo suficientemente transparentes en relación a sus cadenas de suministro agrícola, lo cual dificulta la comprobación de la veracidad de sus declaraciones en cuanto a su “sostenibilidad” y “responsabilidad social”. Nestlé y Unilever son quienes proporcionan una mayor información en relación a los países de los que se abastecen, pero ninguna empresa proporciona suficientes datos sobre sus proveedores.

- En términos generales, todas las empresas están incrementando su eficiencia hídrica pero casi todas han fracasado a la hora de poner en práctica políticas para limitar su impacto sobre los recursos hídricos locales. Tan sólo Pepsi ha reconocido públicamente que el agua es un derecho humano y se ha comprometido a llevar a cabo procesos de consulta con las comunidades locales. Nestlé ha desarrollado unas directrices a seguir para sus proveedores en relación a la gestión del agua y obtuvo una de las mejores puntuaciones en cuanto a políticas relativas al agua.

- Todas las empresas han emprendido acciones para reducir sus emisiones directas pero sólo cinco –Mondelez, Danone, Unilever, Coca-Cola y Mars– han hecho públicas sus emisiones agrícolas asociadas a sus productos. Únicamente Unilever se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de carbono para el 2020. Ninguna de las empresas ha desarrollado aún políticas para ayudar a los agricultores y agricultoras de sus cadenas de suministros a desarrollar su resiliencia ante la amenaza del cambio climático.

Tampoco ninguna se ha comprometido públicamente a pagar un precio justo a los agricultores y agricultoras ni a poner en práctica acuerdos comerciales más equitativos en sus operaciones agrícolas. Sólo Unilever –que obtuvo la mayor puntuación en relación a sus operaciones comerciales con los agricultores a pequeña escala– cuenta con directrices específicas para hacer frente a algunas de las cuestiones clave a las que se enfrentan las familias campesinas.Debemos pedirles que rindan cuentas

“Es hora de que las empresas asuman una mayor responsabilidad social en cuanto a la enorme influencia que tienen en las vidas de las personas que viven en la pobreza”, subraya Hobbs. “El 80% de las personas que pasan hambre en el mundo trabajan en la producción de alimentos y estas empresas proporcionan empleo a millones de personas en países en desarrollo, quienes cultivan y producen sus productos. Controlan muchas de las marcas más populares del mundo y su gran influencia a nivel económico, comercial y político les permitiría marcar una diferencia real y duradera en las vidas de las personas pobres y hambrientas del mundo”.

La primera acción estará dirigida a Nestlé, Mondelez y Mars, para poner en evidencia su incapacidad a la hora de hacer frente a la desigualdad que sufren las mujeres que cultivan cacao para sus productos

“Analizar sus políticas sociales es un importante primer paso pues éstas indican que las empresas buscan hacer el bien. Es a través de estas políticas que los consumidores y los productores podrán comenzar a exigirles que rindan cuentas”, señala Hobbs. “Ninguna empresa es demasiado grande como para no tener que escuchar a los consumidores”, afirma Hobbs.”Si un número suficiente de personas exige a las grandes empresas de alimentación que hagan lo correcto, éstas no pueden hacer otra cosa que escuchar. Poniéndose en contacto con las empresas a través de Twitter o Facebook, o firmando una petición dirigida a sus directores ejecutivos, los consumidores pueden contribuir a lograr un cambio duradero en nuestro sistema alimentario, mostrándoles, así, que esperan que operen de forma responsable”.

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